martes, 28 de septiembre de 2010

Una saeta en la tarde


Alarga el ciprés su sombra
oliendo a tierra mojada,
campos verdes y prósperos
teñidos de un negro infinito.

El viento agita los pastos dormidos,
dejando el grano en el suelo,
sin pedir perdón.
Marmóreo apóstol del fin...

Y el sol, como voz de saeta,
cae desnudo a lo lejos a manos del hombre,
derramando su sangre en el cielo,
clamando misericordia.

3 comentarios:

  1. Triste pero bonita Saeta. Un saludo

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  2. Has leído La sombra del ciprés es alargada? No sé por qué me lo acaba de recordar. Creo que te gustaría... :)

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  3. Anda Dani, escribe algo, que se me hacen muy largas las jornadas de estudio...

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Fotografos de Bodas - Daniel Colleman

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Fotografo de bodas