martes, 24 de noviembre de 2009

Tu mano en mi brazo, mi mano en tu cintura


Supongo que fuiste mía desde un principio
o al menos eso yo, ingenuo e inexperto,
creí a ojos cerrados.

Fue una historia de amor perfecta,
tú te dejabas querer,
yo te ofrecía lo mejor que podía:
el cielo y las estrellas.

Corrían por entonces tiempos austeros
no tenía ni pa' colillas. Pero tú,
a pesar de todo, me querías.

Y entre tanto ir y venir,
tanto ¿tú me quieres? ¿tú me amas?
tantos celos, dolor y ganas
se nos iban pasando los años
y tú junto a mí sentada,
esperando un beso nuevo,
amándome siempre con un amor sincero.

Yo por el contrario,
tratando de bajarte el cielo
perdía mi tiempo intentando buscar
¿el qué? no sabía. Un trabajo mejor,
un salario decente.

El tiempo fue pasando y yo dejé de atenderte...

Así llegaron los treinta y con ellos tú y yo,
y Luisa, nuestra bella princesa.
Fue nuestro mejor regalo.
Con ella supimos amar sin hacer daño,
y sin querer, nos distanciamos.

Otoño, invierno, primavera, verano,
seguían pasando los años.

De tanto usar el amor acabamos tirándolo
y de pañal en pañal los cuarenta resoplaron.
Yo por tí seguía luchando
pero tú ya no podías sentir lo mismo.

Quizás fue el trabajar, quién sabe,
quizás fueron años de frío, peseta y a lo sumo, duro.

El caso es que se nos hizo mayor
y ya no quería tenernos cerca.
Se nos iba nuestra Luisa, la pequeña.

Lejos quedaban los veinte, los treinta
y de cerca, los cuarenta.
Sola quedabas conmigo y ya casi ni te intuía.
¿Qué fue de aquella niña a la que bajaba la luna?

Perdimos la pasión, todo era distinto.
Un nuevo sentir, más profundo, más sincero.
Me dediqué a explorarte más, pensaba que así,
con esfuerzo y con amor tú podrías amarme de nuevo.

Y volvieron las tardes por Madrid,
tú de mi brazo y yo de tu cintura,
contándonos chistes y bebiendo vinitos,
así volvimos a vernos distintos,
nos volvía el gusanillo...

Los sesenta, qué de vida atrás dejamos,
pero no cambié por nada lo vivido.
Por fin te amaba así, como al principio,
y tú me mirabas... en fin,
como quería.

Fue el inicio del final, qué poco duró,
qué pronto te fuiste, amor...

Cuánto
dolió
tu ausencia.

Eso sí, tu recuerdo sigue aquí,
y estoy a buen recaudo,
Luisa aún me cuida!

Qué poco falta, mi niña,
ya casi no queda nada.
Pronto estaré contigo,
pronto estaremos juntos.

Y de nuevo, por fin mi vida,
volverás a tener
tu mano en mi brazo
y la mía en tu cintura.


5 comentarios:

  1. Bellisma historia de una relación humana y su trayectoria vital, con sus buenos y malos momentos, con los altibajos que es imposible evitar, porque somos humanos y vulnerables a las emociones y a los tropiezos pero, nada más bonito que una historia así para poder recordar.

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  2. Jo: gracias bonita, me alegro que te haya gustado! :)

    nuncaestarde: sí, es mía, de quién va a ser? gracias ;)

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  3. Bonito y triste a la vez, como la vida misma... :)

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  4. hola que lindha la historia pues yo me encuentro
    en la etapa de cerca de los cuarenta y creeme espero volver a rencontrar ese amor que creo que no porque ya no soy la mujer bella de antes ya no tengo el mejor cuerpo y no tengo la misma juventud y que lastima porque ahora tengo que esforzarme para llamar su atencion .

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