
Ayer pensaba que hay cosas cosas que nos dañan: una es el entorno social y otra es nuestro propio ser. Así combatimos a diario en dos frentes distintos, el de nosotros mismos contra nosotros mismos y el de nosotros contra toda la presión mediática-social que nos envuelve e intenta manipular.
Pensé en algo tan estúpido como hacer yoga o meditación, y es que pienso que realmente viene bien a menudo el dejar la mente en blanco, porque llega un momento en el que no es que haya que ser fuerte y enfrentarse a todo lo que nos rodea, es que es saludable el parar, sentarse y relajarse. No hay nada como no hacer nada, y no hay nada como chapotear suavemente en una bañera de agua caliente mirando por una ventana, sin pensar en nada, tan sólo con nosotros mismos.
No es holgazanería, es simple y llanamente saber qué es lo que se necesita para ser feliz y buscarlo porque, debo reconocerlo, cuando salgo a la calle, cuando voy al trabajo, cuando pongo la televisión... a menudo me siento aturdido, y sólo me apetece ir a casa, sentarme en mi sofá, apagar todo y no hacer nada, simplemente no pensar en nada. Escuchando los pequeños ruidos de la casa es como más agusto me siento, o mirando por la ventana, o escuchando la lluvia... O sacando a la perra!
Quizás mi adolescencia me moldeó para rechazar el ruido y dar la bienvenida a la calma, para amodorrarme en la cama o en un sofá y pensar en mis cosas, y alejarme del mundanal barullo que sólo entorpece el bienestar y propicia el estrés. Yo no estoy hecho para el estrés, soy un tipo tranquilo, me gusta pasear, sentarme, leer, sacar a mi perra, me gusta la naturaleza, me gustan deportes como el golf... no necesito gran cosa, pero el pagar las facturas me obliga a levantarme y tener que convivir con otras personas que sí necesitan otras cosas como gritar, estresarse, andar rápido, hablar rápido, mirar hacia todas partes... yo no soy como ellos, y no me siento cómodo entre ellos, no me siento cómodo intentando tener algo para ayer, con todo detalle, para luego enfrentarse a un juicio de valor y escuchar cómo te dicen... ya pero no, repítelo.
Yo necesito una serenidad, un reposo y una manera de hacer las cosas un tanto peculiar, atípica. Necesito poder escribir todos los días, desayunar fuerte y relajadamente, tener tiempo para pasear, para hablar con mi mujer, para practicar mis hobbies pero también para trabajar. El tema es que esta sociedad no permite que desarrollemos tales actividades al día pues básicamente lo único que quiere es que trabajemos, y bajo unas condiciones que no son propicias para nuestra propia felicidad. De hecho, una de las facetas que más valoran en recursos humanos es la "tolerancia al estrés". Cuando a mí me preguntan acerca de eso... digo lo que es, yo no tolero el estrés, por eso cuando los demás se estresan, yo estoy tranquilo, porque si me estresara no podría soportarlo.
A lo mejor debo irme a vivir a una cueva en lo alto de las montañas, o a lo mejor debo plantar en mi parcela verduras y dejar de ir a trabajar entre gente extraña... a lo mejor es que soy asocial...
who knows?